los pies del ciego y se fue. Por la tarde el creativo volvió a pasar frente al ciego que pedía limosna. Ahora su gorra estaba llena de billetes y monedas. El ciego reconociendo sus pasos le preguntó si había sido él quien re-escribió su cartel y sobre todo, qué que era lo que había escrito allí. El publicista le contestó: -"Nada que no sea tan cierto como tu anuncio, pero con otras palabras".
Sonrió y siguió su camino. El ciego nunca lo supo, pero su nuevo cartel decía:"ESTAMOS EN PRIMAVERA, Y... YO NO PUEDO VERLA"
Sonrió y siguió su camino. El ciego nunca lo supo, pero su nuevo cartel decía:"ESTAMOS EN PRIMAVERA, Y... YO NO PUEDO VERLA"

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